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LOS SUEÑOS DE CARMELO
I
Carmelo se jugó la Biblia al monte
porque ya no tenía con qué apostar
y la perdió
«¡Que Dios lo perdone!»
exclamaban las maestras
en la vieja escuela Nro. 45
y Carmelo juró que mañana
volvería a jugar con dos Biblias
y lo echaron
porque pensaron que ya
no lo podrían corregir
ni lo intentaron
II
Carmelo creció y se hizo grande
y quiso ser actor dramático
Nos lo dijo un día
que se apareció en el barrio
con un libro de Laferrere debajo del brazo
y arrodillándose en medio de la vereda
nos interpretó (con verdadera pasión)
un fragmento de una obra de Shakespeare
y nosotros lo aplaudimos
porque la madre estaba contenta con su hijo
y lo miraba desde la platea de su puerta
¡Carmelo como los grandes actores
quería morir sobre un escenario!
III
Carmelo un día se compró un carro
un caballo viejo y se consiguió un perro flaco
que lo seguía a muerte
(Los vecinos miraron con desconfianza
cada uno de sus pasos esta vez)
Carmelo se cuidaba la garganta
-porque ahora cantaba-
mientras tanto para vivir era botellero
un trabajo como cualquier otro
y juntaba botellas
compraba vestidos rotos
y cubiertas de autos
ya descartadas
y los domingos descansaba el caballo y el perro
Carmelo era felíz
porque lo que ignoraban los vecinos
es que este era un medio
que le permitiría con el tiempo
alcanzar su verdadero sueño de cantor
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